Cuando te vi llorar, dijiste:
-Sos el ángel de mi vida
y no sos bueno.
Has manchado el llanto
ahogando mis pupilas,
lloro y es la sal que peca en mi retina
para no ver el mundo
ni su luz
ni su alborada de esperanza.
El ocaso llega
despidiendo la inocencia,
el sol brilla en la oscuridad
de otros misterios;
el misterio de la noche se desvela
con algarabías y tristezas
y el músculo reposa su cansancio;
hay tertulias desnudando cuentos
de historias y pesares,
la memoria revive su pasado
y todo vuelve a ser como ayer
como su historia...
-Yo de vos me enamoré,
y en tu inocencia
yo perdí la mía...
Todo cambió:
un nuevo día
una nueva luz, una esperanza,
un sueño azul
de primavera anidó en el regazo
de tu pecho...
Porque no soy bueno
te amo tanto
porque si lo fuera no sería mía
tu inocencia
ni mi corazón sería el tuyo...
El zenit de primavera resplandece,
es claro el camino,
de nardos y azahares
se perfuma.
Bajo la sombra de un naranjo
floreció el amor,
y vos yo volvimos a querernos!
RICARDO FLORES JOYA -El Salvador-
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