sábado, 9 de agosto de 2014

PARA LEONORA ACUÑA DE MARMOLEJO “LA DAMA DE HONOR Y OTROS CUENTOS”


Querida Leonora: Por fin pude hacer hueco para atender a tu preciosa edición de “La Dama de Honor y otros Cuentos”. Cómo no dedicarle un tiempo, el merecido a éste tu último volumen. Merecidísimo prólogo del escritor José A. Albertini, quien va desgranando casi uno a uno todos los cuentos contenidos. Y qué decir de la bella portada (imagen) tan acertada por tu parte y que reproduje en un número de Oriflama ya lejano, gustosamente.
Veo que traes toda la fuerza del amor para mostrarlo en este hermoso ramillete de cuentos. Amor inocente, a veces, resabido o rencoroso otras, vengativo, la sal de la vida, algo que da para mucho pero que es preciso saberlo manejar para no caer en el aburrimiento o la desmotivación. Tus cuentos, en general, nos transportan a un mundo ideal, bien realista o imaginario pero que hacen sigamos prendidos de su lectura hasta dar con el final y eso, a mi juicio, es difíicil de conseguir: la atención lectora, el deseo de continuar, de no dejarlo para más tarde con cualquier excusa, en especial porque ya, dentro del propio cuento encontramos buena literatura, quic de la cuestión. Más tarde, el misterio, la metáfora o la moralina vendrán pero ya es igual cualquiera de los resultados porque nos ha venido cautivando su
exposición. No en balde, el bagaje cultural de un escritor se advierte en su escritura sea cual sea el género y aquí, Leonora, en estos nuevos 18 cuentos de tu autoría nos muestras además tu sabiduría, experiencia de vida, la experiencia que Dios nos otorga para seguir el camino recto siempre del aprendizaje, y es más, creo que el amor o Amor incluso, es tu fuerte en cualquiera de sus dimensiones. Eso nos dice bastante de tu personalidad tan queridora.
No te señalo ningún cuento en especial porque todos y cada uno tienen la calidad y calidez suficientes para haber sido publicados. Sí te felicito sinceramente por esta nueva riada, adivinando que más tarde vendrá otra y otra ya que, al parecer, el manantial fluye y no se agota. Dichosa tú y así te lo deseo de corazón, amiga Leonora.
Te envío de nuevo mi abrazo más luminoso para que siga alumbrando tu camino literario al par que tu vida como hasta ahora. Y por si no te lo dije antes, gracias mil por la deferencia de tu hermoso presente.

Isabel Díez Serrano -El Escorial-

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