Camino a la casa materna
se desprenden del tiempo
recuerdos de infancia.
Empiezo por esas calles
que daban la bienvenida.
Al mirar la cancha
sola y vestida de maleza,
perfumada con la yerba
de alguno que se esconde en sus esquinas,
percibo como añora "el ponchado"
"la lleva " y al experto en balero
que transpiraba amistad.
Sobre ella el fútbol era con portería de piedra,
la distancia se medía a pico y pala,
y grabada en su piel quedó la rayuela,
el surco de las canicas
y el danzar del trompo
en el peladero de la esquina.
La nostalgia no me deja continuar
esos recuerdos sacados
de los anaqueles de mi historia,
fueron suficientes para saber que ahora
pertenezco al grupo de los de antaño.
Mónica Patricia Ossa Grain -Colombia-
Publicado en la revista La Urraka 33
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