viernes, 8 de agosto de 2014

MARIPOSAS


Revolotean las mariposas
acariciadas por unos rayos de sol
que se filtra entre los árboles.

Al sentir el calor sus cuerpos
se estremecen, se agitan,
en una danza etérea.

Buscan el refugio de la flor
que se le ofrece insinuante
para que liben su néctar.

Mueven sus alas mientras succionan
a ritmo de canción desesperada
el dulce polen de la flor.

Tras los árboles el sol brilla
y espera que acaben de libar
para pedirles un baile.

¿Aceptarán las mariposas?
¿Bailará el sol?
Tal vez hoy tampoco nadie lo invite.

Tendrá que conformarse con acariciar
con sus ardientes rayos
a los árboles, a las mariposas.

Todos huyen de su calor
que da vida pero que en exceso
también puede matar.

Por eso,  día tras día, todos
le rechazan como pareja
en una danza infernal.

JOSÉ LUIS RUBIO

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