viernes, 22 de agosto de 2014
DISCURSO DE ACOGIDA A LOS IMPUTADOS ELECTOS
Dieron valor a viejas palabras soberanas,
vocablos castellanos entrañables
como ladrón y caradura,
mangante, sinvergüenza,
mal hombre de behetría y chorizo.
A cambio, mandaron al limbo
y expulsaron, del diccionario, otras
que ellos juzgaban en desuso:
las que formaban los sintagmas
político honrado,
y honesto representante del pueblo.
Hicieron imposible la oración
¡A la cárcel los que roban a todos!
Y denunciaron el error de solecismo
de la locución por siempre; y de esa
tan vulgar: por lo consiguiente.
(Aconsejaron los usos correctos:
para siempre, por consiguiente).
Nos advirtieron contra la tendencia
a neutralizar el régimen
de la preposición y hacer sinónimas
a conciencia y en conciencia,
y a no distinguir entre
llevárselo crudo y tomar a saco.
Su mirar por el idioma común
y su mucha doctrina,
su oportuno oficio
y sus méritos numerosos
no serán compensados,
como los de un académico,
con un sillón vitalicio.
Después
de cuatro años, solo,
prescribirán sus méritos;
se irán sin cargos lamentablemente.
Del libro Cancionero de Acedo de ANDRÉS ACEDO
Publicado en Un día es un día Ágora
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