Cortesana, que en la corte de algún rey
fuiste amada, consentida y admirada,
también del plebeyo mundo y de la ley
castigada, envidiada y bien amada...
Como viento que esparce fragancia sementera
tu belleza como el trigo, como perla y esmeralda,
enloquecía las miradas con tus ojos de guirnalda
y ante tus labios de rosa fresca en primavera,
se rendía la arrogancia, la devoción y el delirio,
con el beso aquel primero enloquecías el tino
de todo buen caballero o bohemio libertino...
Ahora la vida en su giro como la flor de la higuera
desfiguró tus colores, tus sabores como el vino
secó faunas de tus manos, desnudó tu primavera...
RICARDO FLORES JOYA -El Salvador-
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