jueves, 7 de agosto de 2014

CARTA VIGÉSIMA

                                                                               
Y lo que hacías ahí, bajo el terraplén,
 era poner en libertad a una criatura viviente
atada a una cuerda
y lo hiciste para permitirle arrastrarse de              
nuevo hacia su guarida
y olvidaste besar su  escama pálida en la cabeza
y ha habido casos de esos reptiles
que se mordieron las colas
al ser atados maniatados
y era porque ella se parecía a nosotros
que bajaste allí y cortaste
la  cuerda que la sujetaba
y esperamos que huyera y  por un instante                                    
olvidamos
que el musgo alcanzaría nuestros labios
y cubriría nuestros nombres

Del libro Cartas a la iguana de Alicia Silva Rey -Argentina-
Publicado en Suplemento de Archivos del Sur

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