Dulce Paz que caminas despacio,
por valles y riveras,
adentrándote en las ciudades,
y entre las guerras por fronteras.
Vistes de blanco y largo,
de ti emana una luz celestial,
que al hombre quisieras,
con ella su vida, poder iluminar.
Pero él, cobarde,
se cubre la cara y prefiere no mirarte,
que de frente encontrarte.
Sabe muy bien que su retrato,
lleno de odio y rencor,
en tu cara reflejado encontrará,
y es por eso que huye,
para no descubrir la verdad.
Hoy se niega la tranquilidad,
el amor y la felicidad,
que era en primera instancia,
en el mundo su verdadera misión.
Sin embargo con su rabia,
el planeta va cambiando
y a su paso va sembrando,
el odio y la destrucción.
! Despierta, hombre!
Permite que hable tu conciencia,
y busca por los caminos,
en vez de guerra, amor,
y en poco tiempo, diferente
será la faz de nuestra tierra.
Dorothy Villalobos -Estados Unidos-
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