martes, 5 de agosto de 2014

BARDAL


A la que fue mi esposa,
Nieves Rosa Boudet,
en el día de la madre

Bajo el bardal vetusto que fue amparo
de un pedazo vital de mi aventura,
reaparece, de pronto, tu figura
como en el rudo mar orienta el faro;
aunados los dos, bajo el film claro,
de un reluciente sol, como ternura
que reaviva el amor que no se jura
y de la igual pasión es fiel avaro.
Allí quedaron años no olvidados
como suerte de besos laminados
bajo el humilde techo amanecido.
Nostalgia de los ratos conversados,
estampas de los labios convidados.
De lo mucho, que ayer, hemos querido!

Rodolfo Leiro
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 38

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