Yo soy el poeta
al que nunca vuelven
las golondrinas.
No estuvo nunca en Granada
ni en la carga
de los seiscientos
de la caballeria
británica.
No he versado en Nueva York,
no sé convertir
cebollas en nanas.
No me suicidado
o me he suicidado mal,
cuando el dolor
violaba a mi alma.
No he hecho estela en la mar,
ni escrito veintitrés
poemas de amor
y dos canciones
desesperadas.
No he dicho,que el sur existía,
ni que el amor
puede ser verde
y verde la Luna
que llora en las fraguas.
Soy un poeta
de flores buenas,
contentas de serlo,
no son malvadas.
No he escrito
el verso mas triste,
ni he conocido a Platero,
para nada soy
un hombre imprenscindible,
ni he jurado en Santa Gadea,
nunca hice
de guijarro humilde,
ni buscando amigos
desenterré calaveras.
No he tenido
el remordimiento
de ver en los cuentos
sólo princesas tristes.
Soy el poeta
de la primavera seca
y que nunca
escribió un recuerdo
para Julia.
El poeta,
de la piedra a la sombra
que siempre
la quería negra.
Todas mis sombras,
no tienen nada de azabache
y son blancas.
Nunca me adoptó el viento,
ni mi río no iba al mar
que es el morir.
No ví el arma
de la poesía,
más allá del presente.
Soy el poeta,
que canta mal,pero canta,
y escribe cantando
sus cosas, a veces,
con una pluma ronca
sobre el muro blanco
de unos papeles.
Del libro Versos del Lobo de
Miguel Rubio
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