martes, 19 de agosto de 2014

A FEDERICO GARCÍA LORCA


(78 aniversario de su asesinato)

Ay, mi amigo Federico
maestro donde los haya
líder de verbo y poema
amante de la fragancia
que van sembrando los aires
en las huertas de Granada.

Contigo se fue la vida,
sensibilidad dorada,
que va sembrando el sentido
que solo percibe el alma
de poetas y juglares
que entre los olivos verdes
mecen su cuna gitana.

Tu sangre en la tierra yerma
hizo brotar la esperanza
del amor entre los pueblos
sin distinciones ni casta.

Pero también tu asesino
acecha desde su casa
imponiendo su dominio
y frustrando la palabra.

Hoy siguen tus enemigos
escondidos tras las jaras
con sus ideas enquistadas
deseando darte muerte
en cuanto florezca tu alma.

Sus pistolas van cargadas
con balas de intransigencia
de sumisión y autocracia
para rendir a quien quiera
luchar por la democracia.

No se han ido,
se cambiaron de camisa
para seguir siendo ellos
los que dirigen y mandan.

Siguen con su beaterio
su boato y añoranza
de tiempos de buen recuerdo
para los de su calaña.

Los muertos que te acompañan
siguen sobre las cunetas
allí donde los mataran,
sus huesos están perdidos
sus familias desoladas
y la gente del gobierno
le va negando la gracia
de reposar en sus tumbas
para no sacar a flote
tantos crímenes de guerra,
llanto, atropello y vileza
como los que ejecutaran.

Los curas hacen beatos
a frailes asesinados
en la guerra que avivaron
creando tanta desgracia,
siguen, como han sido siempre,
barriendo para su casa
sin reconocer siquiera
las desgracias que causaran
arropando a los rebeldes
y bendiciendo su causa.

Somos muchos los que hoy
recordamos la desgracia
que significó la muerte
de una mente tan preclara
por dementes asesinos
vasallos de intolerancia.

Antonio Porras Cabrera -Málaga-

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