Una tarde cualquiera
de un Invierno más,
fría y ventosa,
me he quedado solo
y he bajado al Café...
Sobre la mesa,
mis libros,
un cenicero que no utilizo
y un café humeante.
No tenia por qué haber venido.
Sólo soy un poeta solitario sentado en un café.
Me apetecía estar aquí,
a solas por un momento
y escribir unos versos
vacíos que carecen
de importancia y de sentido.
Escribo esto por puro placer.
No es una necesidad del alma
como en otras ocasiones.
No tengo nada que deciros.
Tan sólo me dedico
a completar renglones.
Todo esto forma parte
de un proyecto inacabado.
Aquí hace un calor acogedor.
Me moriría al salir a la calle
si no fuera por mi abrigo azul
de solapa ancha.
Hoy me gusta esta soledad.
No es una ofensa.
Es un modo de evasión.
Hoy no me hace daño.
Es un refugio.
Acabo de tomarme el café.
Me vuelvo a casa.
Del libro En pie de tregua de
DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-
No hay comentarios:
Publicar un comentario