Le cortaron la lengua,
pedacitos,
cuadrados y rectangulares
pedacitos de carne roja sin habla.
No le dejaron que gritara,
le dijeron que callara de una vez
porque las palabras,
deformes,
tremendas
podían salir,
(aunque manchadas)
para escribir su nombre
sobre el papel.
Le cercenaron la garganta
y le cortaron las manos después.
Del libro Canción inútil para Palestina de SILVIA DELGADO FUENTES
Publicado en Editorial Alebrijes
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