sábado, 20 de mayo de 2017

REFLEXIÓN EN LA CÁRCEL DE MI SOLEDAD


Cuántas veces no tenemos que confrontar nuestra paz interior contra las poderosas fuerzas de la naturaleza, sabiendo del riesgo que conlleva.

Todo lo natural es perfecto, porque tiene su razón de ser.

Es parte del mecanismo de respuesta homeostática, que es la que rige las leyes del universo.

En nuestro microcosmo, que es lo físicamente palpable y sentido nos dejamos llevar por estas fuerzas, en la medida de nuestra comprensión y entendimiento, de nuestras necesidades y anhelos.

Necesitamos seguridad, confort, pero también la ilusión y el amor.

Nada es gratis, nada es fácil, y no todo es imposible. Tenemos que llegar a SER, sólo requerimos voluntad, constancia, perseverancia, preparación y amor a lo que hacemos.

Y hablando de amor... esa gran energía o fuerza motriz, creadora.

Algunas veces frágil de manejar por nuestra inmadurez, apatía o  desconocimiento, es que llegamos a ser felices o a sufrir… solos o en compañía.

Cuántas veces caemos vencidos y casi destruidos por la adversidad, y no nos rendimos, regresamos con nuevas fuerzas o desmedrados… nuestra resiliencia o nuestra homeorresis.

Antonio Fco. Rodríguez Alvarado -México-

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