Paseando
por estas mis calles
que tanto de mi saben,
llegaste a mi encuentro
en un momento providencial.
Me mostraste el camino
para dejar a un lado
mis grises pensamientos,
que no me dejan ver más allá
de mi errado mirar.
Dejé de escucharme
y caí rendido
al embeleso de tu voz,
tus palabras
seguí de puntillas,
y me di cuenta
que dos pasos de ventaja
me llevabas.
Entretejidas nuestras manos
acelerados nuestros pasos,
recobraban ilusiones
nuestros corazones.
El tiempo
desvestido de caretas
nuestros sentimientos
no supo detener.
VICENTE ALMELA GARCIA
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