"Cara a cara y desliz,
dedos que su rozar proponen.
Titubeo de labios gentil,
carmín, que la piel a su temblor expone.
Ojos en su mirar de silencio,
luz que la silueta esconde.
Sábanas arropando el tiempo,
caricias que el cuerpo responde.
Tensar que en la figura vibra,
aliento que la mejilla acoge.
Un brazo que la espalda escucha,
una mano que el pecho recoge.
Mece la noche la luna,
sonrisa en manto de estrellas.
Balbucea palabras el viento,
las bocas susurrando entre ellas.
Es batalla que clama,
una guerra sin nadie vencido.
Un lecho que es mar en calma,
dos siluetas y un mismo destino.
Argénteo resplandor de unas olas,
entre curvas y brazos mecido.
Líneas que trazan dibujos,
retratos de autor conocido.
Templar que lleva lo oscuro,
a dos rostros que entre si se iluminan.
Iris de faro nocturno,
que en la misma luz caminan.
Terciopelo bajo las manos,
de sedas que los cuerpos enredan.
Besa la luna las pieles,
las almas, bajo la luna se besan.
Cara a cara y desliz,
dedos que su rozar proponen.
Titubeo de labios gentil,
carmín, que la piel a su temblor expone."
Del libro Y la ciudad, duerme de
Emilio Juan Gilabert Fernandez
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