La noche se hace clara
la Luna nos atrapa,
te pienso más allá de mis sentidos
te desvaneces como un suspiro.
Si estoy despierto, te pienso
si duermo, te sueño,
y en cada pétalo
te necesito...
Escucho tu voz aún en el silencio
cuán grande será esté amor,
qué la soledad me sabe a bendición.
¡Maldito tormento!
Contemplar el amanecer
y no tenerte conmigo,
desearte y no tenerte
que terrible bofetada del destino,
sentir tu cuerpo y no hacerlo mío.
¡Pero te amo tanto!
que te hago el amor,
aún...
En el exilio de tus latidos.
JOAQUÍN GUERRERO
No hay comentarios:
Publicar un comentario