viernes, 4 de marzo de 2016
SOLEARES
Me estoy muriendo, alma mía,
por los besos de tu boca
en una lenta agonía.
***
Ahora que ya estoy muerta,
no vengas a poner flores
en el quicio de mi puerta.
***
La guitarra me decía ,
tocando por soleá,
coplas que a mí me dolían.
***
A Dios voy a preguntar
si la muerte viene sola
o la tengo que llamar.
***
Cuando te tengo a mi vera,
yo quisiera conseguir
que el tiempo se detuviera.
***
En una calle cualquiera,
un hombre estaba esperando
que su esperanza volviera.
Pepita Oliva (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 29
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