sábado, 5 de marzo de 2016

ME VOY CONFESANDO


(poemas desde mi tálamo)

II

Elemento principal de mis candilejas,
he de sentarme solo en otra mesa
que resulta odiosa a mis ojos,
residencia con un corto corredor
dócilmente alargado con mis postreros desgarrones,
la palabra pudor, está otra vez vacía,
doy sin razón al oráculo de mi exilada furia
de espacio limitado la llaga de mi miedo,
ahora palpitan más retóricos los pétalos y sus romances, corre pura su quietud sombría.
¡Alba, símbolo de materia calcárea
cae como velo sobre el alma!
En el dominio de la inexistente gloria,
la ruptura de un cráter encarnizado
tiñe de azul violeta el día.
Durante el alba cito aquí
los errantes pasos, los efímeros
los que tienen conciencia y oscuras razones,
siempre entre lívidos rituales absorben
el panorama con su rastreras acrobacias,
contraventana sobre un suelo
prisma de un destino de altivas garzas,
negligencia vespertina de un rezo.
¡Apacible avidez no transijas,
no rescindas jamás,
flanquear el poema es eternamente
un acantilado de devastadas silabas!
Descansa mi vista en un rincón
de fríos álamos y hace conjeturas,
no intentes detenerla ni despertarla
solo quiere cerrar los ojos,
los aterrados donde las bocas
no tienen sombras ni mesas,
vuela a besar la luna
se dilatan frente a dos mundos,
sobre el autógrafo
forman letras con la filosofía
entre jeroglíficos de arrugas,
escarban dentro de mí
dos espacios avaros de miradas,
no brilla las estrellas con tanta nitidez
le duele mirar las rosas sobre la mar.

Manuel Vílchez García de Garss

No hay comentarios:

Publicar un comentario