En las manos del tiempo...
Hay alegorías,
huesos que se desarman
y se vuelven a ensamblar.
En las manos del tiempo...
Los fractales son destinos,
Arremedando las caras, los silencios,
Las limitaciones.
En las manos del tiempo,
Se enjuagan la boca las palabras
Se bañan los deseos,
Se mueren y nacen las discordias,
Para transformarse, en mierda.
La felicidad no llega,
O llega tarde,
Para retirarse pronto.
En las manos del tiempo...
La usura se desliza,
como una víbora en medio del desierto.
La necesidad,
anda como siempre, en paños menores,
Y se respira,
como, como se respira el aire.
La virtud se niega a salir desnuda por la calle,
Como si la fuesen a violar.
Y cuando pare un hijo, se lo matan.
En las manos del tiempo
La mala hora se viste de señora,
Igual que la prebenda,
se enorgullece de su abrigo.
La desolación llora y se ríe,
Intermitentemente de su destino.
En las manos del tiempo,
En los dedos del tiempo,
Agua y miedo pueden ser lo mismo,
Sol y disturbio, pueden ser lo mismo.
Tierra y muerte pueden ser lo mismo,
Y una mirada de amor y nada,
Pueden ser lo mismo.
Un credo no basta para la liberación del alma,
Ni la guerra para demostrar poderes.
En las manos del tiempo,
Todo se transforma en polvo,
¡Polvo eres!…
Nada basta en las manos del tiempo.
Solo su sola presencia
Su prolongado misterio.
Su salvaje devenir y sus ignotos reencuentros.
En las manos del tiempo,
El hombre es una medida.
Es humo
Es silencio
Es palabra
Es sílaba
Es diptongo.
Es dolor amortajado.
Es eterna despedida.
En las manos del tiempo
El hombre es un juego de sonidos,
Una melancolía.
Una vibración cosmogónica,
De una ley escrita.
Un mito mal equilibrado.
En las manos del tiempo, el hombre es tan solo,
Una milimétrica medida de un pasado.
ROBERTO ROCHIN SUÁREZ
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