lunes, 28 de marzo de 2016
EL SELLO
Detrás de la ruda puerta de la cabeza vacía
descubro ¡quien lo diría! restos de antigua bondad.
La tristeza y suciedad que arrastra vanas costumbres
hacen de la mente lumbres que disgregan... mortandad.
Y creyendo que vivimos morimos a grandes pasos.
Materialismos y ocasos son dominio de uno mismo,
y andando por el abismo que destroza nuestros sueños
suplicamos cual rebaños alzando la vista...¿adonde?.
Si Él está en nuestro ser... y en aquello que miramos,
está en el pan, en la leña, en el árbol, en el parque,
en el plato de comida, en la arena que pisamos,
en la mirada de un niño, en la caricia de ancianos,
en los ojos, en la mente y en aquella bella fuente
donde a beber te acercabas.
¿Por que miramos arriba cuando sentimos cercano
ese calor en la mano que tiembla al anochecer?
Y ese bello escalofrío que recorre nuestra espalda
cuando llamando, llamando te responde en sensación.
Percibo en el corazón lo tenaz de su presencia
aunque sé que en terca ausencia lo vive la desazón.
La locura es condición del poeta reverente
que tiene el sello en la mente de contagiar su pasión.
Carmen Elvira Azparren Caballero
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