Estoy sólo de paso.
Camino, me detengo.
Retrocedo, adelanto.
Pero siempre de paso.
A veces creo haber
encontrado un hogar
donde se me ha invitado
de paso.
Observo la vida de las gentes,
en ella participo.
Pero la hora de la marcha llega.
Y vuelvo a ser consciente
de que sólo estoy de paso.
La vida también pasa.
La vida. Los caminos.
Las pisadas efímeras.
Las lágrimas.
Los desengaños.
Tras un breve descanso,
otra vez al camino.
A crear otra historia
que al fin será pasado.
Sueños, verdes paisajes,
gentes pensantes
que están también de paso.
Agarrada a mi cruz y a mi destino,
todo lo que poseo.
Mi Historia, mi Soledad,
Mi Fuerza.
En la mochila, derrotas, alegrías
y el orgullo de saberme en el camino,
feliz por el logro de haber vuelto
y reanudar la marcha.
Clemen Corbalán
Publicado en Acantilados de papel
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