Tras el pabellón de caminos y años
pude refrescar eso que le decía Ambarita a su novio:
"No me levanté el vestido, se me arremolinó".
La redacción de su danza hizo la mañana confidencial.
No se soportó la oquedad en el pasto.
Los loros de ahora,
esos
están degollados en aquel presente.
Apenas me queda el color la canción que sonaba desde el almacén,
el perraje, el emporio de malvones entre nosotros, familia.
No se despertarán las luciérnagas
Me escondo en una hendidura
con estos amuletos acopiados trato
de calmarlo todo en un mecer de espiguitas verdes.
MARÍA PAULA ALZUGARAY (Coronda-Santa Fe-Argentina)
Publicado en la revista Gaceta Virtual 111
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