domingo, 3 de enero de 2016
CAPÍTULO 47
Hay que acostumbrarse a gravar,
Periódicamente...
La voz de la conciencia.
Nos servirá,
Para difuminar las estrías (verdes) de los pecados.
Para romper en pedacitos,
Los celos infundados,
Y para limar
Los bordes oscuros y metálicos
De la concupiscencia.
Nos servirá
Para pensar en voz alta,
De las cosas del amor y la hipocresía.
Poner el volumen,
A niveles de estrambóticas presencias,
En el stereo maniatado de azules reverberaciones,
Para escucharla alto,
Es lo correcto.
Nos ayudará también,
Para
Limitar de ajo y de cebollas,
Las cocinadas,
MALAS IDEAS.
A limitar el paupérrimo y perverso deseo,
De MATAR MOSCAS,
por sport.
O,
Para limitar el desprecio,
Por los que,
Les hieden las axilas!...
Roberto Rochin
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