Bajan las aguas turbias
y nadie se atreve a beber
por miedo a envenenarse.
Pero a veces hay que mojarse,
dejar que el agua corra por la garganta,
sin temor a caer fulminado.
Posiblemente el tiempo pase
sin que sientas dolor en tus riñones
porque el agua turbia ha sido filtrada
sin dañarte, sin destruirte.
Apenas si ha originado en ti
un leve estremecimiento.
No renuncies a las aguas turbias
porque posiblemente bajo ellas
se esconda un maravilloso tesoro.
Bebe y bebe sin temor
que bebiendo saciarás tu sed
aplacando tu rabia, tu ira.
JOSÉ LUIS RUBIO
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