Dios mío dame fuerzas para que las dudas
no quebranten mi certeza de una vida posterior.
Dios mío noto decaer mi ánimo y vacilar mi voluntad
porque nunca entenderé la muerte de mi padre,
la desaparición de su ser en un instante.
Dónde estaba su energía, su ser, su alegría,
su bonachona sonrisa, dónde estaba mi padre
cuando su cuerpo yacía como dormido en su propia cama.
Del libro La incierta superficie de
FRANCISCO MUÑOZ SOLER
No hay comentarios:
Publicar un comentario