Me detuvieron en la frontera.
Los de la aduana
me requisaron mi cajetilla de cigarrillos
y mi encendedor de gasolina.
Respetaron mi cartera
con una foto de cristo
y una entrada barata
para el paraíso.
Me despojaron de mis
negras gafas de sol
pues ya no era ningún extranjero
para ocultarme ante tus ojos.
Y, a cambio, me proporcionaron
un visado hacia tu futuro.
Del libro En pie de tregua de
DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-
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