El suyo,
más que un nombre ha sido un sino,
Primera Dama de la Milonga Pampeana.
Cómo se escala hacia semejante
cima de la austeridad!
Qué temple induce a
sentarse ante un atril
para que el canto más despojado
se defienda solo
a voz en cuello y encordada…
Qué tan lejos de la farándula
sus coordenadas,
qué tanto más criollo que unplugged
el sonido que nos legara!
Ni una línea que nombre
su discretísima ausencia,
ni un “grandes éxitos” en las bateas…
Sólo horizonte y cardón.
Y, como quería Don Ata,
un canto sin patrón.-
De libro Alpargatas de
Jorge Falcone
Publicado en la Editorial Alebrijes
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