Siento mis manos ateridas
por el frío de la indiferencia
En mi seca garganta se acumulan
los gritos desgarradores
que la impotencia ha dejado
perennes, estáticos
en espera de sueños incumplidos
Ya no bastan las explicaciones vacías
las promesas vanas
los ganadores y perdedores...
Una mafia buscando sus acomodos
Sólo podemos ver
el inicio de otra era
de mentiras y oportunismo
Los aplausos son una bofetada
para quienes aguardan callados
con la cabeza baja
y lágrimas secas
en sus mejillas pálidas
Sus risas nos suenan a insultos
a indiferencia, a burla…
y nos huelen a muerte
Un ¡ya basta! es la nueva verdad
que se cuela por calles y montañas
que enciende corazones
que aglutina esperanzas
que nos devuelve la fe
Siento que llega a mis manos ateridas
el calor de lo posible
Puedo mirar al infortunio cara a cara
diciéndole sin titubeos ¡no es tu momento!
Llegó el tiempo de la gente que perdió el miedo
haciéndose sentir... y obligándonos a escuchar
¡Ha muerto el silencio!
ADELFA MARTÍN
Publicado en la revista Ágora 3
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