Cuando con su hermoso seno,
lo acoge la gentil dama,
se fortalece la llama
del verso con desenfreno.
Le cultiva la frescura
a las letras con su encanto,
alejando su quebranto,
lo aferra con la cintura.
Lo arropa con la delicia
de su interior placentero
tal si fuera el caballero,
que con hambre le codicia.
Intensa es la sensación
de letras dentro del pecho.
Autor y dama en el lecho,
se funden con la intención.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
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