domingo, 9 de septiembre de 2012
RAÍCES Y HUELLAS CANARIAS EN LOS DECIMEROS PINAREÑOS
Por: Lorenzo Suárez Crespo
Uno de los acontecimientos más destacados del siglo XVIII en Cuba con incidencia en la región vueltabajera lo fue sin duda la migración canaria. Familias completas de canarios que otrora habían sido agricultores, cosecheros y comerciantes del tabaco en los alrededores de La Habana sufrieron persecución, desalojo y muerte en los fatídicos sucesos de finales de la segunda década de ese propio siglo.
Su principal destino fue la Vuelta Abajo en pos de buscar mejores tierras y lugares seguros. De manera que poblaron estas tierras hasta el extremo más occidental. Evidentemente una ocasión feliz para encontrar suelo fértil y bellos paisajes, dos más que sobrados motivos de inspiración para enjoyar la estrofa mágica, lírico abolengo, en su más espléndido colorido.
La estrofa de los diez versos octosílabos aparece en España en las primeras décadas del siglo XV, pero no fue hasta el mediados del XVI en que su factura tomó la estructura que la distinguiría hasta nuestros días. De manera que rimas y metros en ella a partir de entonces no serían arbitrarios. Sus antecedentes están en las coplas reales
Aquí se produce un hecho fue significativo. A finales de ese siglo Félix Lope de Vega y Carpio atribuye su origen estructural al poeta y músico sevillano Vicente Espinel, militante inquisitorial como él, pero las más autorizadas investigaciones al respecto han comprobado que 20 años antes que Espinel otro sevillano, Juan de Mal Lara, la había creado con idéntica estructura en un cuaderno de 14 décimas con el tema del martirio y crucifixión de Cristo. Este descubrimiento hace que la justicia acomode su curso y en vez de espinela ha devenido preferentemente en malara, pues su inventor fue Juan de Mal Lara.
Volviendo a Canarias debemos reconocer que: …no hay otro lugar en España donde se siga palpando tan a diario la condición de lo hispánico, conjunción y síntesis de realidades geográficas e históricas. Canarias fue durante siglos el puente necesario entre España y América, aspecto que de hecho la convierte en el punto literalmente central de ese mundo nuestro que tiene un océano por medio. Como centro geográfico de las dos orillas del Atlántico y con un idioma español que pudiera calificarse de modelo.
Con estos elementos se infiere que el fenómeno de la oralidad canaria enriquecido por villancicos, romancero, canciones, coplas y décimas de la lírica popular trascienda hasta nuestras tierras con los emigrantes isleños.
De hecho Canarias ostenta una importante reserva natural del romancero y en lo referente a la décima malara constituye la raíz primordial.
Las migraciones canarias tenían como principal factor productivo el tabaco y no tardaron en aplicar sus experiencias en estas fértiles comarcas de Pinar del Río.
Primero como canciones de trabajo y por continuidad histórica en la pluma y la improvisación, esta estrofa formó parte de las liturgias en los recintos eclesiásticos al pie de los altares, animó las canturías en los hogares y más tarde los guateques a cielo abierto de los más cercanos lugareños. Así fue transformando sus ecos y su lírico traje con el acompañamiento de los instrumentos musicales, desde las bandurrias en sus primicias hasta los acordes del tres, el laúd y la guitarra.
Pinar del Río exhibe sus glorias poéticas en la estrofa mágica desde 1832 en que le nace al poblado de San Cristóbal un paisano que constituiría el primero de los más importantes repentistas de la tierra del tabaco, Celestino García, el Rey de los versadores. Sus andanzas cotidianas lo nombran como el precursor más notable en este sentido y alcanza los sucesos de las dos guerras de independencia que tuvieron sus brotes y heroísmo aquí en estos territorios. Pero su notoriedad traspasa las fronteras hasta Matanzas donde se dio cita épica con otro de los grandes de Cuba en la época, Limendux.
Cuatro años más tarde, en 1836, Pinar del Río presagia el canto de sus octosílabos más sonoros por las tonadas de otro fenómeno del repentismo, le nace Francisca González Ruz de Montoro, quien desde joven acaparó los principales liceos y fiestas de la más rancia clase social desde su San Juan y Martínez natal hasta La Habana.
No solo tuvo la oportunidad de formar la tríada de mujeres repentistas más excelsas de Cuba en la época, sino que se le editaron varios libros.
Desde entonces la riqueza de poetas improvisadores no ha mermado a todo lo largo del territorio pinareño desde Guanajay hasta los Remates de Guane.
Actualmente, aunque no cuenta con toda la comprensión y el apoyo que merece por ser la estrofa nacional y de hecho Patrimonio Intangible de la Humanidad, los pinareños, como todo el pueblo cubano, citadino o rural, la sigue teniendo como su más sensible joya en la poesía cubana.
Hace cuatro años se fundó la Casa de la Décima Celestino García en la comunidad Celso Maragoto, periferia de la ciudad como muestra de voluntad y esfuerzo de estos lugareños que tuvieron en el poeta Juan Montano su principal baluarte al ofrecer todo el patio de su hogar para edificar el ranchón que hoy enorgullece a los pinareños, pues en él está el reservorio de todo lo que se ha podido rescatar del género y se pone en práctica sábado por sábado en horas de la noche un concierto de música y verso improvisado donde edad, sexo y formación social tienen como divisa la integración.
Así se defienden las tradiciones culturales que forman parte de nuestra identidad y que enriquecen la cultura nacional, valores éticos y espiritualidad, pues salvando el presente cultural es que podemos salvar el futuro histórico.
Volviendo al centro de nuestro propósito en este trabajo queremos significar que las huellas de las migraciones canarias si bien fueron decisivas, todavía siguen dando sus frutos.
Cuando hablamos del folclor campesino no solo estamos hablando de la décima, sino de la música y con ella otras tradiciones que tuvieron su principal exponente la población rural hasta en los más apartados rincones.
Uno de los hechos significativos de las huellas canarias lo es la celebración de La Cruz de Mayo, festividad que todavía tiene vigencia y que en la comarca de San Luis ha sido un hito desde tiempos inmemoriales con la familia Monterrey, desde los abuelos hasta los nietos que todavía en cada mayo, con el protagonismo familiar, acuden a la cita admiradores de toda la provincia para el convite.
La bienvenida con la ronda de los poetas improvisadores le rinde tributo a la Cruz mientras que un banquete de comida tradicional rompe la medianoche para después dar paso a tonadas, pie forzados, controversias y monólogos versados de jubileo hasta el amanecer.
En correspondencia con el catedrático de la Universidad de Palmas de Gran Canaria, Maximiano Trapero, Premio José Vasconcelos por su obra y vida dedicadas al rescate, preservación y difusión de las tradiciones que nos ocupan, conocimos de su beneplácito por la existencia en Pinar del Río de estas fiestas, hecho que también ocurre en otros lugares de la Mayor de las Antillas.
Estamos seguros de que los poetas descendientes de canarios que han dejado sus huellas orales o escritas han sido innumerables y de hecho sería imposible acercarnos a su mayoría para citarlos con santo y seña, pero sí hemos querido referirnos como figuras emblemáticas a algunos de los que en el pasado más lejano y en el presente oportuno, son ejemplos de esa impronta poética y fundacional.
Publicado en Malaras y curiosidades 23
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