Con extremo cuidado preparamos tu cuna.
Ponemos musgo suelto perfumado con alas
desbrozando durezas entre buenas y malas
desviando a tu nido remansos de laguna.
La espera es inquietante sin contar que la luna
nos anuncia el color que al nacer nos regalas.
Pero por fin te vemos y lanzamos bengalas
celebrando tu aroma sin igual. Cual ninguna.
Una vez que comienza cualquier ciclo de vida
debemos prepararnos para la despedida.
Sólo en una jornada se agosta tu blancor.
Adiós a tu perfume. Nos dejas como herida
la imagen palpitante de nuestra flor querida.
¡Oh, símbolo de Cuba! ¡Oh, símbolo de amor!
Raúl García-Huerta, EU-Cuba
Publicado en la revista Carta Lírica 17
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