domingo, 6 de mayo de 2018
UN GRITO AL VACÍO
Desde ti, evoca el viento un grito, que se hace largo y punzante. Inesperadas brusquedades que destejen lo que con ilusión se figuraba como regalo de los cielos.
Desde mí, un silencio acostumbrado cuando todo parece voltearse de cabeza; sintiendo soledades, antes, no vistas. Deseando adormecer lo que hasta ahora, no era trastorno ni condena.
Increíbles espacios que se abrían con cada paso y en segundos se disipan, sin preguntas ni permisos. Dando entrada a un desconsuelo, disfrazado de tiempos sin tiempo; de sonrisas sin sonrisa; de un llanto o caída, vestidos de ira.
Desde tu rincón, se escucha un clamor para que el frío no queme; para que la noche no te haga trizas; ni el hambre de los huesos te recuerde que aún tienes vida.
Desde el mío, aún hambrienta, me he declarado en ayunas. Más este corazón sigue insistiendo tus textos; hunden en mis días largos y encierra en cuatro horas, madrugadas en desvelos.
Nostalgia de esos encuentros que no bien llegan cuando salen corriendo. Un sentirnos al lado del otro y no entender a donde nos lleva el miedo y desánimo, por no acogernos al calor de tantos sueños, construídos desde lo lejos.
Peticiones puestas a la Luna antes de ella asomarse; vitalidad en ruego, al Sol, para que no nos deje marchitar... Se nos intenta escapar el amor, por el sólo hecho de desear tanto quererlo.
Lo demás, sobraba... Necesito cerrar mis ojos; abrir mi mente y allí, ir por tus manos, siempre extendidas, hacia mí siempre abierto corazón.
Luna Dormida
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario