martes, 8 de mayo de 2018

UN CORAZÓN ENCADENADO


Un corazón libre ha sido encadenado.
Apresado entre cadenas del juego de la seducción.
Un corazón encadenado por dejarse llevar,
por creer en los juegos de una mujer.

Fuiste tú la culpable de estas cadenas,
que ahora apresan mi corazón.
Te hiciste la inocente que no sabía nada,
sin embargo, eras una astuta loba al acecho.

Creí en tus besos, que me robaron el aliento.
Besos los cuales mordían mis labios,
que con su pasión me hacían arder mi boca.
Fueron tus besos los eslabones de la cadena.

Me dejé seducir por tus encantos de mujer.
Por cada caricia que tus manos tocaron mi piel.
Manos que se atrevieron a llegar en donde,
un hombre comienza a perder la cordura.

Un corazón encadenado.
Así has dejado a este mi corazón.
Atado a tu cuerpo, que desnudaste para mí.
Que tu desnudez vistió mi cuerpo con pasión.

Un corazón encadenado.
Con eslabones construido con tus besos apasionados.
Cadena forjada con las caricias de los deseos de tu piel.
Un corazón encadenado tan solo, por el amor de una mujer.

Edwin Ayala Sánchez 

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