No me mires a los ojos otra vez
hay un fuego en ellos me quema,
es divino tu cuerpo como manjar
despierta mis instintos soy débil.
No te acerques con ese perfume
y el calor que emana tu esencia,
esas curvas de tu figura recorro
en el tacto de mis manos traviesas.
Soy un hombre en mí te has fijado
me insinúas ofrecerme esos labios,
la temperatura acelera mis latidos
hierve mi alma tan solo al pensarte.
Miguel Gómez Da Luz
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