¡Ah!... río de pasiones
En mi pecho ruge.
Fácil sería descubrirlo.
Tú lo harías sin vacilación
Iluminando las sombras de amargura,
Existentes en tu corazón,
Que te impiden iniciar el camino...
El camino hacía la felicidad
Que mucha dicha augura.
¡Descúbrelo!. Descubre
Ese torrente de amor
Que prisionero tienes
En el fondo de tu corazón.
Mi río y tu torrente
Unidos hallarán
Un nuevo horizonte
Donde el alba
Ilumina el alma
Para ofrecer alegrías.
¡Eso deben ser nuestros días!.
¡Aventúrate!....
Unamos torrente y río,
Eso quiero amor mío,
Para convertirnos en una
Bella y eterna sinfonía.
Jaime Enrique Otero Saez (Colombia)
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