lunes, 7 de mayo de 2018
MADRE, ERES LA LUZ
Con sentimientos que nacen de mi corazón
escribo estas humildes letras dedicadas
aquel ser, que con sus manos me acaricia
como aquella estrella que ilumina el azul cielo
iluminando las sombras en las noches oscuras,
porque madre, eres mi gran inspiración.
Tan clara como el sol que ilumina la aurora
desvaneciendo las brumas del ocaso,
desde aquel día que me llevaste en tu vientre
creando un lazo de amor omnipotente.
Con tu dulce mirar y la savia de tus labios
en inmortal cariño, me diste tu corazón
y me acunaste en tu regazo
musitando dulces melodías,
elevo un gran canto por tu grandeza.
Madre que tu amor me das
cantando alegre y placentera,
con grato embeleso balbuceas aquellas palabras
que por ser de mis labios
las primeras, con orgullo repetías.
Tu espíritu que sube mezclándose con las nubes
cubriéndome para que no tropiece
cuando creo mi propia historia,
sacrificando todo por mi suerte
aunque con mis lamentos perturbé tu sueño.
Tus palabras colmadas de amor
me levantaron mas allá de mis plegarias,
llevando el gran mensaje de vida
porque en mi tallaste los conseptos
de la verdad, el trabajo y la sabiduría.
He visto tus lágrimas, tu esplendorosa sonrisa,
en las noches te he visto caer vencida
por las sombras del cansancio,
pero siempre como un huracán desmedido
has vencido con intensidad tu dolor.
Eres la luz que alumbra mi corazón,
con palabras que son melodía para mis oídos
y tus tiernas caricias que son pétalos para mi piel
porque eres un mar de amor
que llena mi vida de protección.
Las manos bienhechoras de mi madre
son las que todo prodigan y nada reclaman,
las que apaciguan mis angustias
cuando la maldad en mi destino acosa
para que en mi sombra florezcan las estrellas.
Aunque observo tu bello rostro lleno de arrugas
y la torpeza de tus manos algo deformadas
oye como canta esta tonada tu hijo
porque eres el corazón que le das luz a su vida.
Alberto Camargo ( Colombia ).
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