domingo, 6 de mayo de 2018

DONDE TÚ ESTÁS YO ESTOY...


Donde tú estás yo estoy.
Ahí en el pasadizo, donde descubriste
por vez primera el amor, yo te contuve
con mi abrazo, te acerqué mis manos, y con ellas uniste olvido con perdón.

Se escuchó tu voz sobre esta tierra
poco agradecida, y el olvido comenzó
a disiparse. Se tornó en nostalgia el cariño,
en premura la pausa donde horadabas
mis últimos vestigios.

Abriste paso para fecundar el fango
y los campos agrestes. No te importó jamás las bofetadas de todo un pueblo.
Los tocaste con tu dulce serenata de poeta,
y los versos tuyos me tocaron muy a fondo, decidieron asirse a mi refugio.

Así coloqué un beso tuyo en mi memoria
como un victorioso canto al sacrificio,
levanté la voz para abordarte con vinos y flores, con vientos del norte y una primavera sin término para tus sombras
de ardoroso afán.

Lloré cuando tu nombre se disipó como una bandada de palomas. No supe tu destino.
Y clamé verte de nuevo como una señal o un precipicio.

No importaba nada, sino tus días festivos,
tu colosal manera de volvernos más humanos, de bordar la calle de esa ciudad tan pálida, ciudad tan tuya, con ruegos y semáforos.
Era dulce darle vida con colores al jirón más escondido, a cada calle transitada.

Vivieron más felices nuestros hijos, con bulla y cánticos del alma, y una serenata donde tú proclamabas tu palabra, tus rezos y alabanzas.

German Rodríguez Aquino

No hay comentarios:

Publicar un comentario