jueves, 24 de diciembre de 2015

LO QUE ME SALVA ES LA NOCHE LENTA DONDE NACE EL VERSO


Aquí estoy de nuevo, aferrado a este árbol que nace entre raíces de cal; a éste que detenta en cada hoja la pupila de mis ojos; a éste que da nacimiento a mi canto entre vientos de la noche. Aquí estoy, con el rostro en las rodillas, pensando en otra ruta, buscando otra salida.
Aún deseo escribir: Observo la figura de los astros con un hilo de preguntas en cada pestaña; trato de esculpir la inmensidad del universo con algunas líneas; dibujo el mensaje de las nubes con unos pocos versos. Apenas, si puedo, me pongo de pie y saludo desde este tronco a una migración de aves, pero no puedo mentirme, no puedo engañarme —me digo ahora que amanece—:
Alguien que da vida a un árbol, que acaricia cada uno de sus frutos y encuentra refugio al abrigo de su sombra, no puede colgarse de sus ramas.

OMAR IVÁN GARZÓN PINTO -Colombia-


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