jueves, 24 de diciembre de 2015

EN HORAS INCIERTAS


En horas inciertas, pensar de más mortifica, sentir de menos aborta hacia la soledad y aísla.

Lo único que obtendrás de ello, será regresar al mundo con un gran vacío –hambre-, agotamiento banal.

Al final, solo busca quedarte con lo obtenido y no pleito con la vida, eso ya será un triunfo perdido.

Sabe a muerte. Después de un rato se repite. Sabe a muerte.

Nadie más, está presente, nadie ya escucha. Sigue la muerte.

No creo que alguien mire, este no es mi tiempo, perdida me encuentro.

En mi interior. Estoy ahí.

Veo cuerpos en movimiento. Quiero tocarte. Pero no puedo.

Estoy flotando. Me duelen los huesos, la piel tengo fría y frío siento.

Estoy muriendo...

Gildardo Carrión

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