domingo, 6 de diciembre de 2015

EN DEUDA


A mi nadie me debe nada, yo estoy en deuda
con todo el mundo.  

En deuda, en deuda, en deuda.
estoy con el sol. En deuda.
En deuda estoy con la tierra,
con el aire y el agua estoy en deuda,
con las flores, los pájaros, las nubes,
yo sé que estoy en deuda.
Mi vida es una deuda permanente.
Le debo a los naranjos, le debo a los olivos
y le debo al maíz, y a la avena  y al trigo;
a las habas le debo y le debo a las papas,
al ajo, a la cebolla y a las uvas y al vino.
Yo soy el endeudado,  le debo a todo el mundo.
Le debo millones de alegres sonrisas a los niños
y profundas y  bellas miradas amorosas a los ancianos sabios.
Sí, yo soy el endeudado. El endeudado  soy de por vida.
Decidme, sí,  decidme:
¿Como podré pagar  tantas y tantas  deudas?
Le debo a las praderas y a las selvas,
y  le  debo a las fuentes y a los ríos
y al mar  y al mar y al mar, ¡oh Dios!, le debo.
¡Cómo le debo al mar!
Sí, sí, sí yo soy el endeudado
y mi deuda  no sé cómo voy  a pagarla.
Mujer,  mujer,  mujer,  te debo  a  ti la vida,
la vida y el amor  y el amor  y  la vida  a ti te debo.
Hombre, te debo  todo lo que te debo que no es  poco.
Dios  mío, Dios mío, te  debo  lo que tú y yo sabemos que te debo.
Te debo  mi corazón,  mi corazón  te debo
y, esta deuda contigo, mi Dios no tiene precio.
¡Cómo  voy a pagarte!  No lo sé.
De pronto se le ocurre a  mi alma de niño
que Tú tal vez te sientas pagado, y  con creces,
con un sencillo y simple  Padrenuestro,
y  musito temblando un Padrenuestro, y  callo para  siempre.

JUAN CERVERA -México-

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