Madre
estoy sembrando
estoy cantando.
De abrir la tierra
me duelen ya las manos
y de cantar la voz se me fatiga.
En otro tiempo
antes de que me enamorara del mundo
hubiera sido suficiente con tu nombre
para calmar el dolor que mi alma abriga.
Madre
estoy sembrando
estoy cantando
y no le basta tu nombre a mis heridas.
Madre
estoy sembrando
estoy cantando.
Que nunca entregue un sueño
me decías.
Por eso en estos días de la siembra
cuando las horas se vuelven enemigas
el dolor que no cesa con tu nombre
se me va cuando sueño con la espiga.
Del libro de poesías "El Juglar" de
Daniel Allaria Oriol -Buenos Aires - Argentina-
Publicado en la revista Arena y cal 188
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