Cae la lluvia
golpeando el tejado,
se esconde entre las
ramas la alondra.
El ruiseñor
una triste melodía
canta, angustiado,
aguardando el alba.
Entre relámpagos
y truenos, van
pariendo las rosas,
sus sangres parturientas
desparraman, cual
torbellinos al son; de una
música sacra.
Implacables rayos caen ,
con sus albos segando
la mirada.
Sigue lloviendo
con más fuerzas,
con un alocado
viento,
dejando ahogado
el pensamiento.
Entre el trueno y el rayo
un gemido estremece.
Dicen que es el aliento
del desierto, sediento
de amor; golpeando
el sentimiento.
Vagamente se distingue
entre la tormentosa noche,
la mirada desolada
del rosal, sin flores y
sus fragancias
desparramadas; en
derroche.
La negra noche
de las rosas,
la tempestad queriendo
plañir, enlutando
sus aromas.
Vacío
desierto el Rosal,
esperando el Adviento.
Sólo percibiendo
una leve melodía;
de un olvidado laúd.
El rosal vistiendo
de negras hojas,
su corazón enlutado
Preparando el funeral.
La tormentosa noche
al corazón contriste,
atrapándolo en una
angustiosa... Soledad.
Nery Y. López C. -Paraguay-
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