Apenas ha amanecido cuando la tejedora hila uno tras otro los ovillos de colo-res. Los ordena en cestos encima de la mesa con el orden aprendido a través de generaciones. Antes de sentarse a tejer celebra el ritual que inspirará su creación. Saca la rama de mandrágora de la botella y bebe un largo trago. Ahora sí, el diseño le ha sido revelado.
Escrito en el Café de Ruiz / Barrio de Maravillas, Madrid, 26 de Febrero, 2015.
Ángeles Delgado (España)
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