No me olvido tus deseos en mi cama,
la sensación lujuriosa como tu mujer,
de importancia la mujer que me ama,
Como olvido el designio de tu querer.
Así te siento recorriendo mi espalda,
eres la única dueña de mis fantasías,
vivo mentira que tu sentido respalda,
te Amo, te espero la noche y los días.
El amor acaba guardado en mitades
noches perdidas y tú en la almohada
aunque lo desee no soy de maldades,
débil mitad que beso de madrugada.
Así acaban las historias apasionadas
renunciaré a la mitad de mis alegrías
mi sentido como una historia pasada,
seguiré mi verdad en mis melancolías.
José Rafael Díaz -Puerto Rico-
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