lunes, 6 de agosto de 2018

RECUERDOS


Era una época no reciente
yo, un hombre paciente
fui a tierras inglesas
para conocer una condesa.

El nombre, irrelevante
le gustaba ir a restaurantes,
sentirse una ciudadana
y no un burguesa mundana.

La gente la quería,
cada vez que la veían
sonreían
pues tenía detalles con todos
desde caramelos a los niños,
como agasajando a los
abuelos con cariño.

Hice sonar el timbre de su mansión
y me puse en situación
para tratar a alguien de la nobleza
tan pura y con gran fortaleza.

Entré en el salón
acompañado por unos de sus criados
me senté en un butacón
que me había indicado,
y tomando un refresco
observé todos los frescos
algunos sus antepasados,
a los que tenía enmarcados.

Hicimos las debidas presentaciones,
explicando mis razones
por lo que estaba
ante una dama tan sencilla
que con su mirada, no solo brilla
si no que la hace más interesante
y ante el mundo, más expectante.

Es por ello que la amo, la deseo
aunque yo sea un patito feo
pero los sentimientos son tan puros
que no los derrota, ningún muro.

JAUME ALEGRE LASTERRA -Barcelona-

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