En el hermoso resplandor de la noche, en tu lecho te encuentras en lo más profundo de tus sueños divagando en fantasías que se apoderan de ti, por tu ventana con la luz de la luna llego y tu sábana es mi cuerpo que te siente en esa calor emanada por tu ser esplendoroso de hermosa naturaleza.
Tienes en tu mano esa margarita que ibas a deshojar antes de dormirte como símbolo de ese amor que habita en ti y que mi mano tomará para desplazarla en una suave caricia sobre tu cuerpo en este sueño maravilloso en el cual caíste dormida cansada de esperar por él con mucha añoranza para avivar tu candela.
En tus sueños me abrigas con tanto amor que es tan real ese sentimiento desbordado por mi piel y mis caricias que nos atraen como ese imán al metal para estar compenetrados en ese lecho de algodón donde las palabras sobran y solo nuestros ojos hablan.
En algunos momentos no es necesario dormir para sentirnos y menos la hora, con ver la expresión de tus ojos basta para delirar como locos en este mundo de ilusiones donde sólo bastamos tú y yo para estos momentos de dulzura, no es estar despiertos para amarnos sino estar también entre sueños...
CARLOS V. ORTIZ
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