miércoles, 8 de agosto de 2018

CUANDO UNA FLOR MUERE VA...


¡Adónde va cuando una flor muere!
Va al cielo, acaso sube al infinito universo.
Al firmamento a convertirse en una hermosa,
brillante y espectacular estrella.

Una flor en la tierra, es lo más hermoso que existe.
Sus pétalos son como la piel de una mujer.
Su olor y su textura son única, son tan suave como la misma seda.
Son la presentación de una mujer en la naturaleza.

Cada flor es única y no se repite en un jardín.
Cada una tiene su propia belleza, cada una tiene su propio aroma.
Aroma que cautiva y embriaga con su olor.
Al igual que una mujer, lo hace al enamorar a un hombre.

Pero al morir, adonde va tanta belleza,
tanta hermosura; cuando muere una flor adónde va.
Será que su belleza se trasforma en un haz de luz,
que se dirige con rapidez al firmamento, al cielo.

Cuando una flor muere, acaso se trasforma en una estrella más.
Una estrella que brillará por siempre en el firmamento.
Que brillará en el vasto universo por la eternidad,
para alumbrar el camino de quien una vez amo.

O será que cuando esa flor tan bella y hermosa;
Que una vez entrego su corazón y su alma por amor.
Su belleza, su aroma, se trasforma en un latido;
si latido que se une al corazón del hombre que le amó.

No sé adonde será que ella ha ido,
no sé adonde su belleza, su aroma, su mirada ha ido.
Pero lo que si sé, que fue mi flor, es la estrella que brilla en mis noches.
Y estoy totalmente seguro que ella, se encuentra en cada latido de mi corazón.

Edwin Ayala Sanchez

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