Y me pregunto:
¿A dónde mira el miedo?
Asumo que buscando
algún ropaje,
para disfrazar de valentía
esos últimos vestigios
convertidos en hilachas,
de una loca humanidad
que nada sabe de rencores.
Sigo buscando,
en el fondo del bolsillo
los latidos apagados
que se fueron
durmiendo de a poquito,
esperanzados
con volar su primavera
en suaves brotes renacidos.
Y al final,
entre tanta mansedumbre
me pregunto:
¿Dónde estarán,
los albores
que perdieron la sorpresa,
de mañanas luminosas
sobre el último bostezo?
Creo que el secreto,
es volver a vislumbrarme
descartando del espejo,
esas manchas nebulosas
de las huellas desgastadas
que la lluvia fue borrando.
Y poner en su lugar
nuevos recuerdos,
otras sonrisas,
con la fe inquebrantable
de ser yo mismo,
aunque me vean
desde puertos equidistantes
en los cuatro puntos cardinales.
José Luis Gareis -Argentina-
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