lunes, 8 de mayo de 2017
LABRIEGO
Él miraba el suelo
había pasado muchas horas de sol
labrando su huerto,
sembrando con sed de siglos
esa tierra yerma
sinónimo de su soledad.
Ahora, alzaba las manos
implorando
el cielo podía esperar,
su vida,
hecha de derrotas
solo era culpable de soledad.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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